12/1/18

Película nº 179/VII El bazar de las sorpresas (1940)


Presentación de pareja de cine: Yolanda y Juan Pablo
Modera: Matuscheck y Cia.
Ficha vintage: Juan Pablo y Juan Carlos


Título original
The Shop around the Corner
Año
Duración
94 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Guion
Samson Raphaelson (Obra: Miklós László)
Música
Werner R. Heymann
Fotografía
William Daniels (AKA William H. Daniels) (B&W)
Reparto
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Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
RomanceComedia | Comedia romántica
Sinopsis
Alfred Kralik es el tímido jefe de vendedores de Matuschek y Compañía, una tienda de Budapest. Todas las mañanas, los empleados esperan juntos la llegada de su jefe, Hugo Matuschek. A pesar de su timidez, Alfred responde al anuncio de un periódico y mantiene un romance por carta. Su jefe decide contratar a una tal Klara Novak en contra de la opinión de Alfred. En el trabajo, Alfred discute constantemente con ella, sin sospechar que es su corresponsal secreta. (FILMAFFINITY)
Críticas



5 comentarios:

  1. Características de una “screwball presentation”:
    - Clase alta: Con este término no me refiero a la altura de los presentadores, reflexión obvia, sino a la categoría de ellos y sobre todo a estar subidos en un escalón, por lo que ven a los presentes desde esa clase de altura.
    - Locura: Los presentadores se dejaron arrastrar por sus impulsos momentáneos, no respetando ni corsés sociales, ni imposiciones morales. Cosa que agradecimos.
    - La locura es contagiosa: Los presentadores que parecían “cuerdos” en un principio, pronto demostraron cierta locura en sus formas y en sus diálogos. Y eso impregnó de forma grata a todos los presentes.
    - Mujer: Fue la que llevó la voz cantante y la que sostuvo en todo momento la presentación. Lo cual alegró mucho a la vista.
    - Hombre: Apareció como acompañante y… poco más. Arrastró a la mujer a sus embrollos, pero sabemos que ella tiene predisposición a esas locuras y salió muy airosa de la situación.
    - Ritmo: Fue trepidante y las situaciones humorísticas se enlazaron una detrás de otras. Recordemos el juego de palabras con tabaquera-cigarrera-purera. Hubo intención, ironía fina, un sutil erotismo y sugirió sin mostrar (Esto último también lo agradecimos).
    - Diálogos inteligentes:
    EL: No nos ponemos de acuerdo en nada.
    ELLA: Eso no es verdad.
    - Romance: ¡Qué decir! Todos lo vimos.
    - Optimismo: Todo fue alegre, tanto los presentadores, como la película y el debate, y el broche final un happy end de película.

    Conclusión: Presentación recomendada para curar depresiones y tristezas momentáneas.

    Esto SÍ que es una Versión Original y NO necesita subtítulos.

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    1. Ja, ja... gracias, Juan Carlos, pero hay que ver lo que son las perspectivas: para mí que habíamos estado bastante contenidos y moderados, je, je... menos en la elegancia, el conocimiento y gracia de mi Yolanda.

      Y gracias a la calidad de los productos de tu empresa, la de un estupendo y refinado Mátuschek ubriqueño para ese broche final.

      Un abrazo.




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  2. La inesperada virtud de la ignorancia.

    Aprovecho el título de la película de González Iñárritu para hacer una reflexión sobre algunas situaciones con las que me encuentro en relación con Cineando.

    En más de una y de dos y de tres y de...ocasiones, tanto en el salón de actos, como en la calle, como en ámbitos institucionales, nos han reprochado, e incluso menospreciado, que no pongamos las películas en V.O.S. (Versión original subtitulada) e incluso, algún elitista, en V.O., sin apreciar o ponderar otras 99 aspectos de las películas o de nuestra actividad CULTURAL.

    Normalmente, quizás por ciertos complejos, he intentado explicar con buenas y educadas palabras las razones técnicas y personales que nos limitan. Y en la gran mayoría de las veces mi balbuceo no ha conseguido convencerlos, cosa que me producía zozobra.

    Después me digo: ¿Me importa lo que piensen personas e incluso personajes que, como sombras de “La regla del juego”de Renoir, aparecen y desaparecen de mi vida sin aportar nada, salvo una crítica en ocasiones malintencionada? Mi respuesta cada vez es más rotunda, NO. Aunque los que lean esto podrían decir, el hecho de escribir sobre ello, les das cierta importancia. Es posible, pero también el reflexionar y escribirlo, me sirve como una catarsis.

    Cuando hablo con mis AMIGOS/Aficionados al cine, de los que tengo muchos buenos y grandes, normalmente y sobre todo hablamos de las historias que nos cuentan las películas y, en otras muchas, de otros aspectos, como el guión, la fotografía, el color, la música, los planos, los movimientos de cámara, las interpretaciones, los decorados, los escenarios, el vestuario y de mil anécdotas relacionadas con las películas, e incluso, aunque no lo creáis de la belleza de las actrices, y así hasta 99 aspectos más.

    Si pusiéramos las películas en V.O.S., también habría otros aspectos idiomáticos e interpretativos que se nos escaparían, como los distintos acentos usados por los intérpretes para darles una personalidad determinada a los personajes. Eso ya nos los explicará José Luis N. en su presentación de “Las tres noches de Eva”, con respecto a los distintos acentos usados por Barbara Stanwyck. ¿Hay alguien entre el público que reconozca, como el profesor Higgins, el acento y los giros gramaticales de todos los barrios londinenses?

    Mis limitaciones, ya sean idiomáticas, técnicas y muchas etc, no me deben hacer renunciar a otros aspectos fundamentales de una obra. Si hablamos de literatura, ¿Debería leer a Dostoyevski en ruso para apreciar toda la esencia de su obra, que una traducción seguramente no refleja; o a Shakespeare en inglés, o a Alejandro Dumas en francés, o a Emilio Salgari en italiano, o a Ryûnosuke en japonés?, y qué hacemos con la poesía, donde una muy buena traducción puede reflejar la idea y el sentimiento del poeta, pero nunca la estructura real de los versos. Dejo la reflexión de las limitaciones que tengo de otras artes, pero que a pesar de ello me satisfacen.

    Antes, uno de mis miedos a la hora de presentar una película o de aportar algo en Cineando, era que apareciera entre el público un hipotético Marshall McLuhan, como en la película Annie Hall de Woody Allen, y me dijera que lo que transmito no es cierto o simplemente que no tengo ni zorra idea, además de no usar una buena retórica. Y seguramente tendría buena parte de razón. Pero con la edad estoy perdiendo el miedo al ridículo.

    Así que vuelvo al título inicial y os diré que de mi ignorancia he intentado hacer virtud, y uno de los aspectos fundamentales de ese hecho es que puedo compartirla con vosotros.

    Firmado: Miembro del Club de los Nostálgicos y de los Ilustres Ignorantes. Expulsado, junto a Pepe Chacón, del Club de los Tiquismiquis.

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  3. Mirando más allá de los subtítulos.

    La película “El bazar de las sorpresas” más allá de todo lo positivo que como obra de arte tiene y que ya en la presentación y en el debate lo explicaron Yolanda y Juan Pablo de forma extraordinaria, para mi tiene muchas connotaciones familiares entrañables.

    La tienda a la vuelta de la esquina es un comercio típico de artículos de piel de otra época, ya lo apuntó José Luis Gutiérrez, y de los cuales yo he conocido unos pocos. En Matuscheck y cía vendían maletas y bolsos de piel, así como unas estupendas carteras de piel de cerdo, de las cuales han pasado por mis manos muchas fabricadas por manos artesanas ubriqueñas.

    Cuando Alfred Kralik (James Stewart) le explica a su jefe el Sr. Matuscheck (Frank Morgan) el por qué no es una buena idea comprar las cajas de música utiliza los siguientes argumentos:

    - No son de piel auténtica.
    - El encolado es defectuoso y en pocas fechas se despegarán.

    Pues bien, entendí de una forma profesional todos esos detalles y lo comprendía, pues nosotros jamás habríamos fabricado una tabaquera con esa mala calidad. Aún hoy después de muchos/muchos años tengo conocidos que tienen artículos similares, como joyeros, estuches para pañuelos, relojeros y por supuesto tabaqueras, en perfecto estado, fabricados en Ubrique.

    Si nos centramos en la música de los estuches, en el caso del tema de la película es Otchi Chornya, nosotros poníamos el tema de Beethoven “Para Elisa” y música de películas como Doctor Zhivago, Love Story y El Padrino. Todos temas maravillosos.

    Cuando proyectamos la película “Doctor Zhivago” en Octubre de 2015, escribí en la entrada dedicada a la película de David Lean un “comentario” evocando algunos recuerdos infantiles, que tiene relación con lo antes escrito y que ahora reproduzco:


    El tema “Lara” lo escuché por primera vez en una caja de música. Los artesanos de Ubrique elaboraban arte con música dentro. Pequeños mecanismo escondidos en tabaqueras y joyeros. Al abrir sus tapas dejaba libre la sintonía de temas tan delicados y emotivos como “El Padrino”, “Love Story” y el ya mencionado de “Doctor Zhivago”. Esa música impregnaba el ambiente, como dice Trini, de poesía y quizás o seguramente también me incitaron a conocer el origen de melodías tan evocadoras. Temas ahora muy reconocibles pero entonces sólo era música por sí misma, independientes, sin unas imágenes que las sostuvieran. Me ocurre con frecuencia que al escuchar de nuevo esas notas mi mente me traslade a esos momentos llenos de sonidos y olores ubriqueños. La infancia también es una patria a la que volver.


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